Cuando oigo a alguien definirse como NR, o le veo esgrimiendo una céltica, «hecho mano de la pistola», como hacía el primer novio de la muerte cuando oía la palabra Cultura –mutatis mutandis, claro está-. Pasa esto con los NR, pero en mucho mayor grado con los fascistas, falangistas, nacionalsocialistas, nacionalistas y, en general, todo tipo de istas inspirados en el pasado siglo.
Inspiran, a cuantos pretenden abrir una nueva vía de lucha, cuando menos, desconfianza. Y no porque se esté en contra de las ideas que dicen representar, sino porque, precisamente, no suelen representarlas. ¿Cómo es posible que haya quienes se definan de una forma, cuando en realidad encarnan, precisamente, lo antagónico de lo que dicen defender, si atendemos a la etiqueta auto-impuesta? «La tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia –se atrevió a decir Claude Chabrol-, la inteligencia tiene sus límites, la tontería no». Amén.
A la hora de enfrentarnos a los conceptos usados en política cobra especial importancia la diferencia entre el concepto en sí –lo que debería representar- y la percepción que de él se pueda tener, influida esta por las circunstancias determinadas en que se encuentre. Uno puede hablar de volver al modelo económico de la República Social Italiana, pero si el otro piensa que en ese periodo histórico lo único que se hizo bajo esa advocación -¿fascismo!- fue oprimir al pueblo sin causa alguna ni objetivo político que se precie, de poco servirá. Solo en la medida en que conozcan la política real de dicho régimen se estará hablando al mismo nivel y, en consecuencia, entendernos.
Podríamos decir que esto obedece, como tantos sinsentidos de hoy, a la idiotez congénita de las masas, y que solo hay que esperar a que los que se acercan a algo se informen de en qué consiste realmente eso. Pero sabemos que no es así, que nadie nace sabiendo y que el contexto social influye en las ideas que se tienen de las cosas. Sino, ¿a qué responde que haya «nacional-revolucionarios» antisocialistas, «nacional-socialistas» franquistas y «fascistas» de Piñar y su Fuerza Nueva?
Puede que alguna de estas no sea nuestra guerra, pero se necesita aclarar de qué se habla cuando se utiliza una etiqueta política. No ya para que los demás entiendan lo que se está diciendo, y en qué términos se utilizan los conceptos, sino también como una forma de coherencia doctrinal y corporativa, que impida que se cuelen elementos exógenos que siempre, siempre, terminan desviando las cosas.
La importancia que tiene la percepción ajena de los conceptos propios es trascendental, como he dicho antes, porque puede suponer una barrera en la comunicación política, inutilizando así todo el mensaje y el esfuerzo que conlleva propagarlo. Una vez neutralizado el mensaje, lo que ocurre es lo de siempre: se quedan los convencidos y llegan al grupo los que se sienten atraídos por la falsa imagen que se proyecta, aquella con la que se ha neutralizado el mensaje, desviando así el proyecto y dando la razón a los que no entraron.
Un ejemplo gráfico: un grupo se dice orwelliano, signifique esto lo que signifique. La gente identifica orwelliano con violencia. Los orwellianos no hacen nada por negar esa imagen. Los violentos entran en el grupo, alimentan esa relación orwelliano-violento, y terminan demostrando que, efectivamente, un orwelliano es un violento apaleador, un gilipollas con capirote y un quema viejas iracundo.
En primer lugar, hay que explicar si se está haciendo referencia con los nombres y los conceptos usados a un modelo político anterior. De ser así, habría que proclamarse o no herederos de ese determinado Régimen, aun ejerciendo cierta crítica –que no es otro cosa que perfeccionamiento- necesaria por el devenir histórico. Vemos un perfecto ejemplo, de 1980, en CEDADE…
«Aceptamos de todo honor ser sucesores de los hombres y la Revolución del Siglo XX. Si bien la ideología actual de la organización se basa en la creada por sus forjadores, hoy se haya mucho más perfeccionada y evolucionada».
Cosa que también se hizo desde un ámbito español con muchas posibilidades de evolución, el de las Falanges varias que pueblan las íberas tierras. Desgraciadamente, la mayoría han preferido mantenerse con la parafernalia y doctrina primigenias. Por supuesto, siempre hay honrosas excepciones. De ellas, escojo la de FE-JONS Auténtica, que en 1977 y por boca de José Briz Méndez –que dirigió Joven Europa en Madrid- se enfrenta a…
«…los que consideran inamovible todo cuanto fue escrito por el Fundador, sin discernir lo fundamental de lo coyuntural, la sustancia del accidente. Son [estos] los que convierten a José Antonio en algo sacralizado e inmóvil, momificándolo y traicionando a quien consideró al hombre como un “clásico” en sí mismo. Nada más lejano de la verdadera Falange que este tipo de inmovilismo dogmático, regresivo, nostálgico y reaccionario. […] Por ello, nosotros oponemos la Falange creadora, la que sigue la norma joseantoniana para partiendo de lo fundamental proyectarse hacia el futuro, a aquella otra detenida y arriscada en el pasado, definitivamente truncada con la muerte de José Antonio».
Pero avancemos: debe establecerse el referente histórico para el uso de la conceptología del grupo, aún no adscribiéndose este en alabanza a ningún Régimen o grupo determinado. Es este un camino más complicado pero que, bien hecho, trae beneficios mayores, porque se está creando de cero, sin dejarse influenciar por las predeterminaciones existentes.
Así, según Alternativa Europea en su Programa Político de 1997,
«Lejos de toda orfandad teórica, los nacional-revolucionarios de finales del siglo XX nos inspiramos en el pensamiento de teóricos como Ernst Jünger, Carl Schmitt, Martin Heidegger, etc., y en el ejemplo de dirigentes políticos de la talla de Ramiro Ledesma, Ángel Pestaña, Ernst Niekisch, Otto Strasser, Georges Valois, Karl-Otto Paetel, Nicola Bombacci, Juan Domingo Perón, Manuel Hedilla, Jean Thiriart, etc.»
Por supuesto que tienen como referencia a grupos de toda Europa como el Frente Sindicalista Revolucionario, Ordre Nouveau, Avanguardia Nazionale, Solidaristische Volksbewegung, Tercera Vía Solidarista, Troisième Voie y Terza Posizione, pero –parafraseando a Proust- entre ellos quizá hay más consaguinidad de espíritu revolucionario que identidad de pensamiento, a pesar del hermanamiento con algunas de ellas mediante el Frente Europeo de Liberación.
Se entiende entonces que, cuando hablan de la persona, de los trabajadores, de la Nación, de la Revolución o de Europa, lo hacen tal y como hablaban los arriba mencionados. Más adelante se pueden redefinir los conceptos según el matiz que se le dé por su peculiar óptica doctrinal, pero por agilidad política es necesario establecer un marco terminológico inicial, que se consigue determinando a los inspiradores del movimiento.
Si pretendemos hacer una clasificación más o menos exacta de los grupos de la Tercera Posición en España, que sin duda podrá ser discutida por todos, pues cada cual lo verá de una forma, deberíamos atender a su práctica política:
Tercerismo Nacional Revolucionario (que podríamos definir como extrapolado, puesto que se aplican conclusiones obtenidas en un campo a otro): es aquel que surge a raíz de la creación de grupos como copia o extensión de otros, tanto europeos como españoles. Las Falanges alternativas (básicamente, las que surgen en torno a Perales y Maestu –por inspiración hedillista-, y un sector de la refundada FE-JONS de los años noventa), junto con las réplicas de grupos europeos, como Joven Europa y la Organización Lucha del Pueblo. El caso de la Falange tercerista puede ser un tanto contradictorio: los nostálgicos pueden permanecer años y años sin hacer nada, viviendo de las rentas del pasado. Los que innovan, en cambio, o vencen o desaparecen. Lo que no es tradición es plagio, y no cabe mantenerse en posturas no renovadas sin caer en la rutina, la desidia y, al fin, la inactividad o la mera acción por la acción.
Tercerismo Nacional Bolchevique: los que toman la deriva izquierdista. Entre ellos podemos ver al Che con una céltica. Los solidaristas, hablaré más delante de ello, y la Asociación Sin Tregua - que nació de la primera DisidenciaS, escindidos comunistas y el «entorno Milá»; aunque terminó encabezada y descabezada por Colomar- son algunos de los ejemplos. Han sido, por otra parte, los únicos que han conseguido hacer un movimiento aglutinando a provenientes de derechas e izquierdas.
Tercerismo cultural: su desarrollo intelectual, muy centrado en la metapolítica, es la mayor baza que juegan. Como ejemplos, el Proyecto Cultural Aurora y revistas como Hespérides, así como los intentos de algunos sectores antipolíticos de CEDADE de transformar ésta en una comunidad militante nacional-revolucionaria (importante colección La Cultura de la otra Europa). En cierto modo, también podrían ser incluidas aquí tanto Resistencia como El Corazón del Bosque.
No me referiré a un pretendido «tercerismo autónomo» de grupos como BBAA o JNR, cuyo único éxito radica en haber conseguido identificar «NacionalRevolucionario» con la cirrosis, la peste negra, la marginalidad o el martillo mata rojos.
En cuanto a los conceptos, los NR hablan de nación, de revolución, de comunidad. Los NB, de izquierda nacional y de socialismo. Y los últimos deben innovar, crear de cero, para lo que van surgiendo términos nuevos o adaptación de otros. Como es lógico, la clasificación no es estanca, y ha habido usos comunes, términos compartidos, como identidad, etc.
Queda entonces claro que la organización tiene en sus manos establecer los parámetros según los cuales se pueden interpretar sus postulados. Los hay que lo hacen por identificarse con un Régimen, otros con un grupo y otros que pretenden innovar. La percepción de los demás, la forma en que recibirán la información que se intenta trasmitir, que en manos ya de la práctica política que se ejerza.
Los temas que centran la acción de estos grupos también los dividen. Los NR buscan el patriotismo revolucionario –y por ello están más sujetos a la derechización-, los NB el socialismo y los culturalistas, el resurgimiento. Por otra parte, y esto los define, los «autónomos» siempre se han centrado en la lucha antisistema y en la destrucción de «lo oficial».
Traigo a colación de esa proclividad de lo NR a la derechización un fragmento de La necesidad de una ruptura, del Partido Comunitario Nacional Europeo, bajo el apartado «Ambigüedad terminológica»:
«Es evidente que al contacto prolongado con los sectores de derecha y de extrema-derecha, los Nacionalistas-revolucionarios han estado inducidos a adoptar muchos tics, muchos anatemas, mucho de la fraseología y del ritual característico de esta familia política (no es menos evidente que a la inversa ha sido igualmente realizado aumentando aún más la confusión).
»Esto tendrá como resultado en política internacional el definir a la URSS como el enemigo principal (y entonces a los USA como un aliado objetivo) y a sustentar, por reacción de rechazo, todos los manejos del imperialismo americano-sionista (Vietnam, Palestina, América Latina) en nombre del anti-comunismo. En política interior, lo mismo; el enemigo es la izquierda y, por combatirla, la derecha se vuelve un aliado potencial. Durante demasiados años los nacionalistas-revolucionarios europeos se han dejado atrapar en esta falta dialéctica. Es engañarse el no ver la unidad fundamental de todos los partidos del régimen, desde la izquierda a la derecha. De hecho, la derecha sostiene constantemente en política juicios subjetivos de orden moral, pensando la política en términos de valor. Los Nacionalistas-revolucionarios Europeos se sitúan realmente en el seno de la escuela de pensamiento neo-maquiaveliana y piensan la política sobre una base realista y objetiva, liberada de todo moralismo. Solo cuenta el interés del partido revolucionario, consciente de la Nación Europea. Es hacer la “realpolitik”.
»Estos hábitos adquiridos en la derecha han inutilizado las primeras tentativas con vistas a salir del gueto en el cual los nacionalistas-revolucionarios, ellos mismos, a sabiendas, se estaban encerrando. En este contexto, el slogan “ni derechas, ni izquierdas” no podía tener ninguna credibilidad. Ha llegado el momento de atacar de frente a este problema fundamental acentuando, no importa a que precio, todas las divisiones».
Y otro fragmento del mismo documento:
«Después del gigantesco trabajo de elaboración de un nuevo “corpus” doctrinal -El Comunitarismo Nacional-europeo- por Jean Thiriart y sus colaboradores de “JOVEN EUROPA”, el Nacionalismo-revolucionario europeo se dejó derivar a merced de las desviaciones derechistas hundiéndose en el anarquismo místico o en el activismo irracional».
Por cierto, un paréntesis. Clara está la filiación jonsista del tercerismo español. Los NR han adoptado a Ramiro Ledesma, que a menudo hablaba de las juventudes nacional-revolucionarias, como santo patrón ideológico y a las JONS como ejemplo de lucha. Los NB lo toman como inspirador doctrinal, sobre todo gracias a la labor desarrollada por Cuadrado Costa. Pero los del tercerismo cultural, en cambio, no han aprovechado tanto ese bagaje doctrinal, algo que creo un error, pues si de algo debería sentirse orgulloso todo tercerista es de tener a Ramiro Ledesma como antecesor, siendo este, como fue, uno de los cerebros más privilegiados del pasado siglo. Filósofo de primera fila, a pesar del maldito olvido al que se le somete, no sólo puede enseñarnos con sus JONS, sino con todo el trabajo intelectual previo, de formación, que hizo en órganos como Revista de Occidente o La Gaceta Literaria.
Tan eficaz ha sido el cordón sanitario practicado en torno a los disidentes, que nosotros mismos nos olvidamos de Ortega, Marañón, Azorín, Benavente, Baroja, D´Ors, Giménez Caballero,…de toda esa corte española de la aristocracia del pensamiento.
Luis Erráiz
Abril 3, 2008 a las 10:29 am |
¿Cómo de grande debe ser la provocación para convertirte en racista?
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/04/01/no-es-facil-ser-racista-por-lo-menos-abiertamente/
Abril 3, 2008 a las 11:35 am |
Muy interesante y muy cierto. Es algo que algunos hemos visto y padecido demasiado, ya es hora de poner las cosas en su sitio.
Abril 3, 2008 a las 5:44 pm |
Por fin una pequeña historia de la tercera via. Interesante, muy interesante. Por cierto, me gusta el cambio de estilo, una mezcla entre tus dos favoritos jeje.
Yo pienso que aqui tendriamos que seguir la “tercera via” de la Tercera Via: la cultural. Se ve que las otras terminan sobrepolitizadas.
Salud!!!
Abril 5, 2008 a las 3:02 pm |
¿a qué responde que haya «nacional-revolucionarios» antisocialistas, «nacional-socialistas» franquistas y «fascistas» de Piñar y su Fuerza Nueva?
A M E N
Abril 5, 2008 a las 3:21 pm |
No se por que criticais tanto a la derecha si es la que mas beneficios ha dado siempre al fascismo…
Abril 7, 2008 a las 8:38 am |
Muy buen articulo te felicito. Y gracias por darnos a los que no vivimos esa epoca una oportunidad de conocer que paso y quienes eran los que nos precedieron.