La Revolución: ámbito, etapas y pilares

By Luis Erraiz

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A la hora de hablar de una revolución, como nota previa que determine el resto de la construcción teórica, primero, y práctica, después, hay que delimitar el ámbito en la que esta tendrá lugar y advertir que una revolución no debe ser nunca nacionalista, que en el concierto mundial constituye una forma de individualismo egoísta, sino patriota, que se traduce en la cooperación internacional que la haga tarea común, pues somos conscientes de que estamos en un orden mundial y que todo lo ajeno a él muere de abandono. Se trata, pues, de asegurar la subsistencia y de conseguir cambiar, ya no nuestra comunidad, sino todas.

Como se ha apuntado desde el área identitaria, podemos hablar de tres círculos de identidad: tierra natal, España y Europa. Nosotros somos europeos por nacimiento y por vocación, pero además por devoción; consagramos la lucha a la Idea de España; y defendemos nuestra identidad, que entre otras cosas está en nuestra tierra natal y sus tradiciones.

El actual estado del mundo, de sus sociedades, no permite otro camino que el de una revolución, que no es menos que el cambio aproximadamente violento en la historia de un pueblo con el que se transforman radicalmente su vida y valores por afectar aspectos culturales, sociales, religiosos, económicos y políticos. No se trata ya de fundar una tercera vía teórica, sino de presentar una alternativa práctica.

Revolución… La mala fama que pueda tener este vocablo y lo que con él se expresa viene del aburguesamiento social y de la destrucción sistemática de sus psiques, hoy idiotizados y triturados con una tendencia impuesta a la comodidad que rechaza toda lucha. Por eso, pero no solo por eso, hay que desnudar la revolución de parafernalias e historicismos que se prestan a confusión y “sacarla del armario de los grupos de pistoleros profesionales y de los provocadores a sueldo”. Hay que ligar la idea de revolución a la de un proceso de renacimiento, de regeneración, a una etapa de auténtico Resurgimiento. Hacer ver que Revolución significa mejorar, no solo cambiar.

Etapas

Todo proceso revolucionario cuenta siempre con tres etapas, de las que se derivan diferentes modos de actuar, que corresponden a la creación, proposición e implantación:

Fase ideológica y filosófica: es la más importante y la que más tiempo y dedicación requiere. Solo pueden llevarla a cabo determinadas personas, que después serán la élite del pensamiento del nuevo movimiento. Obedece a un largo proceso de educación y creación doctrinal que marca las directrices del futuro grupo de acción política. Sin una base doctrinal sólida la lucha nacerá de una negación y rechazo de algo, será por reacción, con lo que al final solo reclutará a rebeldes profesionales.

Desde 1945, con el final de la guerra contra Alemania, tanto el marxismo como el fascismo han vendido -a excepción de dignísimos casos- su doctrina y se han perdido en luchas infértiles al limitarse en la mayoría de los casos a defender, respectivamente, un antifascismo y un antimarxismo primario y lejos de todo razonamiento lógico. Es un claro ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas.

Fase de lucha y conquista: está marcada por el proselitismo político y la propagación de las ideas por todos los medios. Es el momento de coger la fuerza necesaria para plasmar en la realidad lo que antes estaba en el plano de las ideas y, ya sí, de presentar combate a los enemigos. Pero no se hará ya fundando la acción en la misma acción, sino en el pensamiento.

Quien dirige esta fase no tiene por qué ser la élite del pensamiento, aunque es lo deseable, porque los fines son distintos. En esta fase se pueden llevar a cabo apoyos o alianzas temporales que, aún pudiendo ser incoherentes ideológicamente, son útiles en la práctica política. El contacto con los grupos de ideología parecida o con posibilidad de acercamiento -“socialistas” de todo tipo, “patriotas” de toda índole- solo puede ser rentable en el momento en el que se dispone de un órgano de acción, una base social y un cuerpo doctrinal formado que eviten desvíos lamentables y ser absorbidos por el otro grupo.

Fase de afianzamiento: corresponde esta al periodo jurídico-político. Tras el triunfo de las ideas con la conquista del Estado, que es el fin de toda acción política, llega el momento de la verdadera Revolución. Para ello, los dos campos más importantes son la economía y la educación. La primera exige un cambio radical que forme a la juventud en los verdaderos valores (que toda revolución dice defender). La revolución económica, sin embargo, no puede realizarse caprichosamente ni con pretensiones de eficacia inmediata; hay que trasformar sin destruir.

Una vez llevado a cabo ese cambio, hay que saber que no se es revolucionario para simplemente luchar o conquistar, sino que se es siempre. No basta con llegar a un sitio, de lograr algo -el Poder-, hay que permanecer en el estado dinámico de constante autocrítica, reconfiguración y perfeccionamiento.

Pilares

La Juventud -no como segmento social de edad determinada, sino como valor: aquellos con voluntad de futuro y entrega, los jóvenes de espíritu-, que es “la arcilla fundamental” de toda revolución, es quien por medio de una férrea voluntad de espíritu renacentista podrá hacer posible ese resurgir necesario.

La refundación de Europa no será posible si no se devuelve a su Cultura el puesto y la dignidad que merece con la fuerza evocadora de nuestra ascendencia grecorromana. Solo apelando a un resurgimiento cultural podemos decir que luchamos por nuestra identidad.

Para ello, solo hay un camino: la acción, fruto de la entrega y de esa férrea voluntad de que antes hablaba. Y la acción tiene dos campos: la intelectual y la directa. La palabra y la obra. Hay que recuperar esa vieja consigna: ¡Pensamiento y Acción!

6 comentarios para “La Revolución: ámbito, etapas y pilares”

  1. La Tribuna de España » Pensamiento y acción: para reflexionar y actuar en la vida Dice:

    […] ¿Cómo debe ser una revolución? ¿Qué se requiere para la acción política? Presentamos un texto sobre la cuestión, titulado “La Revolución: ámbito, etapas y pilares”, de Luis Erráiz, para el blog http://patriayresurgir.wordpress.com

    (Recordamos que el autor acaba de publicar una crónica sobre la obra de Pérez Reverte “Un día de cólera” en nuestro suplemento “Palabra y Obra” http://palabraobra.blogspot.com )

    Dentro el artículo… […]

  2. Juan C Dice:

    Lo de las tres etapas es algo innegable, ¿pero en que etapa estamos ahora? Creo que la primera y la segunda no son estancas. Se puede luchar cuando se esta formando la ideologia todavia.
    Y buena idea lo de desnudar la revolucion de parafernalias…a ver si aprendemos coño.

  3. Alfonso Dice:

    Pienso que la juventud tiene que ser desmitificada porque no es un valor que siempre este ahi dispuesta a luchar. Jovenes de espiritu vale, pero la juventud en si no es buena o luchadora.

    Magnifico trabajo.

  4. PS Dice:

    La revolucion pide a gritos los tres pasos. ¿Pero en que hay que centrarla? ¿Patria o Socialismo? Ahora lo mas necesario es la lucha contra la usura…

    Salve.

  5. miradanacional Dice:

    No es un análisis descabellado, pero no creo realmente en “fases” inconexas o claramente delimitadas. No sé en qué sentido se pueden entender por tanto esas fases, pero lo cierto es que yo más bien hablaría de lo que “se necesita” para la revolución, a saber: una base ideológica, acción política constante, capacidad de entrega y sacrificio…

    Algo fundamental, en primer lugar, es el boicot y la denuncia social. Entendidos ambos conceptos de manera amplia, no restringida. Y nunca olvidar que la primera conquista son las conciencias, y la siguiente las estructuras. Y no hablo únicamente de una relación temporal en “primera” y “siguiente”. Es algo mucho más profundo.

    Luego sobra hablar de la militancia. Sin compromiso militante no hay revolución posible.

    Un saludo.

  6. Botas Dice:

    Para mi entender este texto esta bastante completo, pero pienso igual que un camarada que ha escrito anteriormente.

    Yo creo que no son fases inconexsas y que han de ir pasando como si fuera de un curso a otro. Sobre todo las dos primeras.

    Muchos pueden acercarse al movimiento atraidos por lo que llaman, la violencia , el chulerio de llebar cierto tipo de simbologia, o simplemente el ser un “malote” con pintas de skinhead.

    Pero si en este movimiento anteponemos FILOSOFIA y PENSAMIENTO POLITICO, ETICA Y MORAL REVOLUCIONARIA o como yo mismamente llamo, adostrinamiento para una mejor lucha… muchos de esos “malotes” los cuales o sufren un infantilismo galopante o son incultos por naturaleza… terminaran “dejando” esta lucha, a la cual… NUNCA pertenecieron. Pues ellos… tenian esa lucha de ser el mas “malote skin” y no ser realmente un “camarada.

    Si hablamos de esteticas, llamemosla “skin”, “cassual” o como yo he llegado a oir en circulos cercanos a mi… Skin , cassual y “de normal”….

    Señores, nosotros mismos sabemos que el habito no hace al monje, pero si un verdadero revolucionario o “camarada” no acepta que esta estetica te hace formar parte de un grupo que consideras tu “2 familia” pues esta lleno de “hermanos o camaradas” , es que realmente no aceptas la camaraderia.

    ¿porque es buena una estetica pareja?

    Es buena, sin referirme simplemente a la estetica skinhead o cassual, porque es como el uniforme de toda la masa social, activa y pensante del movimiento.
    Es como si quieres comparar al ejercito revolucionario de Ernesto Guevara de la Serna… todos con sus ropas pero sin ninguna igualdad que pueda discernir sobre que o quien coño es ese “revolucionario” o la mas tipica estetica del Falangista “historista”.
    Que vale… que por llevar una camisa azul mahon y el yugo de parche y tal, no eres mas falangista.

    Pero un grupo de “revolucionarios” de Cuba, son una banda de mangapos , a la vista psicologicamente hablando… Y si observamos un grupo de Camisas Azules de la Falange marchando… en columna, a mi se me enamora el alma.

    Tenemos que tener muy en cuenta, que es ceder a las consecuencias de llegar mas a la gente, pues las ideas no van vestidas de ninguna forma…

    Cuando yo tenia 14, 15,16 años, era el tipico muchacho con todo tipo de simbologia, NR-NS, Falangista o Fascista. El tipico Skinhead, que solo queria llebar ese tipo de estetica, porque sentia que es una forma de sentirme mejor en mi grupo de amistades…

    Ahora con 26 años , digamos que 27 ya, me sigo sintiendo bien, por llebar esta estetica , no es que este asi siempre, el trabajo y la propia costumbre de saber cuando y porque… me hacen a menudo ser mas cassual… Pero , si de mas joven, no me importaba que las personas fueran unas necias de poca monta… ¿porque coño voy a ceder ahora a la sociedad?.

    ¿que queremos?, ¿ser un grupo realmente revolucionario?.

    En una resiente reunion de un grupo al cual pertenesco, se comento de … SI , queremos para nosotros una ALTERNATIVA KAS.

    Una de las muchas cosas que dicen estos “revolucionarios, es… “nuestros simbolos nos representan y nuestra estetica es nuestro simbolo.
    No apartes nunca de ti, el hacha y la serpiente (anagrama de ETA), pues entonces, no respetaras nuestra lucha.”

    Yo pienso… Si amamos la bandera Española, si la respetamos como baluarte de unidad de todos los ESPAÑOLES. ¿Porque no hacemos lo mismo con nuestros simbolos como REVOLUCIONARIOS?

    Tanto esteticamente, como en cualquier otro sentido.

    ¡YA! , que asi nos apartamos de los “skin malotes” mata negros…

    De esos nos tenemos que apartar con esa “ETICA Y MORAL DE TODO REVOLUCIONARIO”, que tenemos que tener en cuenta. Tenemos que apartarnos de ese tipo de personas, sin dejar de ser lo que somos… ¡¡¡SI NO MOSTRANDO LO QUE REALMENTE SOMOS!!!.

    Estamos recorriendo caminos que aun nos pueden llebar, a ser una faccion mas a la derecha del PP.
    Esto mismo dijo , un amiga cercana al movimiento.

    Amamos la tradicion y la familia.

    Pues amemos a nuestra familia revolucionaria y dejemos que los necios y falsos… Caigan por su propio peso.

    Yo me considero SKINHEAD, y no por ser malote y tener mil esvasticas en mi casa o tatuadas en mi cuerpo…si no porque soy un revolucionario de calle. Decir skinhead no es decir, maton… es decir concienciado en la lucha. Un camarada es un “amigo con ideales muy cercanos a los mios”, un skinhead “es un hermano, que si he de dar la vida por el, la doy”.

    Y al decir revolucionario de calle, como creo que podreis dislucir en mi tan basto discernimiento, no quiere decir, que sea un “cabeza hueca”.

    Sin mas me despido. Un abrazo.

    DESPIERTA ESPAÑA!!

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