La Tercera Posición (y, por fin, III)

Junio 2, 2008 by Luis Erraiz

Una de las tareas pendientes de la Tercera Posición es la coordinación de la actividad de todas las fuerzas europeas. Intentos los ha habido, desde el congreso de 1934 en Montreux hasta el Frente Europeo de Liberación, que fue la refundación del que en 1949 naciera a raíz de la Proclamación de Londres, de Francis Parker Yockey. Aunque ninguno, por supuesto, consiguió nada en cuanto a resultados tangibles, reales, concretos o de cierta efectividad política, sí que sirvió para fortalecer la conciencia dentro de la disidencia tercerposicionista de que somos europeos y de que es posible una acción a ese nivel. Fueron esas las ocasiones en que se redescubrió, una vez más porque siempre se nos olvida, que hay gente allende las fronteras nacionales con nuestros mismos intereses y con quienes podemos (debemos) por lo menos armonizar la lucha.

Dejo aquí extractos de un artículo de Jean-François Dumoulin -traducido por «Sociedalista» en el foro de la Red Tercera Vía- sobre los intentos de unificar la acción europea:

«16-17 diciembre 1934: Montreux (Suiza). Congreso de los fascismos europeos; 13 países representados. […] En su moción final, el Congreso reconoce casi por unanimidad a Mussolini como el “fundador y jefe del fascismo internacional”.

»1949: Londres. Creación del Frente Europeo de Liberación […] Los tres fundadores son F.P. Yockey, Guy Chesham y John Anthony Gannon. El Frente seguirá activo hasta 1954 […].

»Marzo 1950: Roma. Primer congreso de la oposición nacional europea (9 países representados, con Per Engdahl por Suecia y K.H. Priester por Alemania).

»Mayo 1951: Malmö. Congreso de fundación del Movimiento Social Europeo (entre 60 y 100 delegados de 8 países europeos, entre los cuales están Oswald Mosley, Maurice Bardèche, Per Engdahl, K.H. Priester, G.A. Amaudruz, Jean-Robert Debbault y Ernesto Massi). Leer el resto de esta entrada »

La Tercera Posición (II de III)

Abril 7, 2008 by Luis Erraiz

La simbología es la imagen por la que se reconoce al grupo, a la organización, y por ende a las ideas que representan. Normalmente, es la imagen lo que hace a un grupo aceptable o no. La Tercera Posición, por lo general –exceptuando el falangismo tercerista, por razones obvias, y a los demás NR, que continúan más o menos usando la céltica; y ambos con excepciones-, huye del reciclaje de símbolos. Sobre todo porque, en sí, es anti historicista.

Sucede, además, algo común en todos los movimientos revolucionarios. Al principio, su parafernalia, la que ellos han elaborado como estandarte reconocible de sus ideas cosmovisionales, solo la usan ellos. Al cabo de poco, quizá unos años, la derecha fascistizada –nunca la izquierda- se apropia y la usa como reclamo, sabiendo el prestigio revolucionario que tiene; y, por otra parte, la recoge todo grupo violento carente de otro leit motiv que el desfogue sistemático de su rabia contra rojos, maricones y mobiliario urbano.

¿Por qué? ¿Qué se hace mal? ¿Cómo es que llega el momento en que coinciden en estética, que no en ética, movimientos revolucionarios con bandas criminales y botarates de la política? En la época creativa de los movimientos, en sus balbuceos iniciales, que conllevan afirmaciones rotundas para distinguirse bien de los demás, nada de esto ocurre. Se identifica plenamente la Idea con el Símbolo, la Palabra con el Concepto, la cáscara con el fruto. Es después, al frenar la actividad, quizá porque la energía con que se empezó flaquea –por la tradicional urgencia innecesaria e infructuosa de resultados políticos-, o al llevar ese mismo movimiento a otros lugares, cuando se malinterpreta, tergiversa y manipula todo. Hoy, lejos cualquier grupo de esa primera etapa, la creativa, prácticamente nos rodea la mala interpretación de lo que en el pasado se hizo. Leer el resto de esta entrada »

La Tercera Posición (I de III)

Abril 3, 2008 by Luis Erraiz

celt.jpgCuando escucho a alguien definirse como NR, o le veo esgrimiendo una céltica, «hecho mano de la pistola», como hacía el primer novio de la muerte cuando oía la palabra Cultura –mutatis mutandis, claro está-. Pasa esto con los NR, pero en mucho mayor grado con los fascistas, falangistas, nacionalsocialistas, nacionalistas y, en general, todo tipo de istas inspirados en el pasado siglo.

Inspiran, a cuantos pretenden abrir una nueva vía de lucha, cuando menos, desconfianza. Y no porque se esté en contra de las ideas que dicen representar, sino porque, precisamente, no suelen representarlas. ¿Cómo es posible que haya quienes se definan de una forma, cuando en realidad encarnan, precisamente, lo antagónico de lo que dicen defender, si atendemos a la etiqueta auto-impuesta? «La tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia –se atrevió a decir Claude Chabrol-, la inteligencia tiene sus límites, la tontería no». Amén.

A la hora de enfrentarnos a los conceptos usados en política cobra especial importancia la diferencia entre el concepto en sí –lo que debería representar- y la percepción que de él se pueda tener, influida esta por las circunstancias determinadas en que se encuentre. Uno puede hablar de volver al modelo económico de la República Social Italiana, pero si el otro piensa que en ese periodo histórico lo único que se hizo bajo esa advocación -¿fascismo!- fue oprimir al pueblo sin causa alguna ni objetivo político que se precie, de poco servirá. Solo en la medida en que conozcan la política real de dicho régimen se estará hablando al mismo nivel y, en consecuencia, entendernos.

Podríamos decir que esto obedece, como tantos sinsentidos de hoy, a la idiotez congénita de las masas, y que solo hay que esperar a que los que se acercan a algo se informen de en qué consiste realmente eso. Pero sabemos que no es así, que nadie nace sabiendo y que el contexto social influye en las ideas que se tienen de las cosas. Sino, ¿a qué responde que haya «nacional-revolucionarios» antisocialistas, «nacional-socialistas» franquistas y «fascistas» de Piñar y su Fuerza Nueva? Leer el resto de esta entrada »

Interiorizar la Idea

Marzo 5, 2008 by Luis Erraiz

Ave Fénix

Tenemos por un lado que el Patriotismo no se limita a la construcción de un Estado sobre una identidad cultural, étnica o histórica determinada -entre otras cosas porque, sobre todo en España, eso es imposible. El patriotismo no implica nacionalismo-, sino que exige un proyecto común[1] que sirva de elemento aglutinador por encima de lo material; y por otro que el Socialismo no es una doctrina exclusivamente económica, sino totalitaria -no en el sentido político-, porque su principal objetivo ha de ser la elevación del espíritu[2], y esto no se logra con juegos económicos. Siendo esto así, no estamos defendiendo una ideología -serie de ideas fundamentales sobre aspectos políticos concretos-, sino una cosmovisión, en tanto que es forma de ver e interpretar el mundo. Leer el resto de esta entrada »

Un socialismo no economicista

Febrero 18, 2008 by Luis Erraiz

 

The Ironworker’s Noontime - Thomas Pollock

En la actualidad se considera al hombre como un ser básicamente económico (homo oeconomicus), de lo que se deriva que el bienestar social se da en la medida en que la situación económica es buena. Dejar que el Socialismo caiga en la conceptología moderna –reducción a una visión economicista de la vida- es convertirlo en una reacción a lo preexistente, al tomar como suyas las definiciones creadas por aquello que combate.

El modo de entender al hombre es la base de todo Sistema; y el socialista nace de un orden ético, espiritual e idealista, tomando la equidad y la justicia como valores superiores a la igualdad y el clasismo. Como consecuencia, el fin del Sistema no es el bienestar (beneficio) exclusivamente económico, sino el social, tomado el parámetro social como elevación del espíritu. Hay que eliminar el sometimiento a la moral economicista, devolviéndole para ello al trabajo el valor que hoy se le da al dinero. Leer el resto de esta entrada »

La muerte de don Quijote

Enero 20, 2008 by Luis Erraiz

(Relato que escribí hace ya casi cuatro años. Se trata de otra versión de la muerte de don Quijote, que en realidad no murió en la cama):

En aquel momento iba Sancho, escudero sin igual, con su señor don Quijote que, montando a Rocinante, más parecía un loco destartalado que el buen caballero que pretendía. A aquellas horas hacía tanto calor que caminaban pesadamente por entre los olivos, aminorando el paso cuando se encontraban a la sombra de uno y acelerándolo cuando no lo estaban, a la búsqueda de la siguiente sombra.

Había pasado ya más de mes y medio desde que Sancho despidiera a su mujer, Teresa, asegurándole que volvería con dinero suficiente como para vivir de forma holgada y casar a su hija, Mari Sancha, dignamente con Lope Tocho, a pesar de la tendencia de Sancho de casarla con uno de más noble procedencia… (seguir leyendo aquí)

La Revolución: ámbito, etapas y pilares

Enero 10, 2008 by Luis Erraiz

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A la hora de hablar de una revolución, como nota previa que determine el resto de la construcción teórica, primero, y práctica, después, hay que delimitar el ámbito en la que esta tendrá lugar y advertir que una revolución no debe ser nunca nacionalista, que en el concierto mundial constituye una forma de individualismo egoísta, sino patriota, que se traduce en la cooperación internacional que la haga tarea común, pues somos conscientes de que estamos en un orden mundial y que todo lo ajeno a él muere de abandono. Se trata, pues, de asegurar la subsistencia y de conseguir cambiar, ya no nuestra comunidad, sino todas.

Como se ha apuntado desde el área identitaria, podemos hablar de tres círculos de identidad: tierra natal, España y Europa. Nosotros somos europeos por nacimiento y por vocación, pero además por devoción; consagramos la lucha a la Idea de España; y defendemos nuestra identidad, que entre otras cosas está en nuestra tierra natal y sus tradiciones. Leer el resto de esta entrada »

La Patria hispánica

Diciembre 1, 2007 by Luis Erraiz

 

 

Somos conscientes de que la idea de Patria tiene en la actualidad unas connotaciones ideológicas normalmente negativas; connotaciones que, por otra parte, son completamente ajenas a su verdadero sentido histórico. De ellas, solo admitiremos una: la defensa de una identidad contra el ataque internacionalista homogeneizador de las Culturas. El resto de nuestras ideas será fruto de una afirmación rotunda, de una construcción doctrinal ajena a toda lo arcaico, retrógrado, anticuado o antirrevolucionario. Defenderemos el dinamismo creativo frente a el estatismo de la mera supervivencia ideológica.

Constantemente hablamos de que se impone, entre otras cosas, reestructurar la economía, pero eso no sería más que una faceta de nuestra cosmovisión: el socialismo. La otra es el patriotismo y este nos impone además una reestructuración territorial y la reconsideración de ciertas cuestiones. Nosotros, que nos consideramos herederos de los que veían a “España como problema” frente a los que veían a “España sin problema” o a los que, directamente, no la veían, buscamos el Ser más profundo de España y pretendemos mejorar esta Vieja Patria con el único patriotismo posible, que es el crítico.

 

Sobre España, la Patria y la Nación

La Patria podría ser definida de muchas formas: en lo territorial, como República, o Estado, cuyos miembros somos[1] o “lugar, ciudad o país en que se ha nacido[2]; y en lo espiritual, como “la augusta religión de mis abuelos, sus costumbres, su hablar, sus santas leyes[3] o “hecho natural y social, fisiológico e histórico[4]. La Nación, en cambio, atendería más al concepto de plena identidad cultural, lingüística e incluso étnica, atendiendo a la herencia que recogemos del romanticismo decimonónico. Como se ve, ambos términos atienden a conceptos diferentes como fruto de una evolución.

¿Qué es España? ¿Es una Patria, una Nación, una Nación de naciones, nada,…? Hay que reformular la definición de España. El documento “Patria”[5] -y a él me remito para buscar la argumentación necesaria- de Línea Antagonista trata el tema y es la definición que tomaré como buena de aquí en adelante: “España es una patria plurinacional”. Hablar de naciones españolas no menoscaba en absoluto la realidad y vigencia de la Patria hispánica y, con cierta actitud nominalista, podemos hablar de Nación española sin caer en contradicción. Leer el resto de esta entrada »